El Loro Pelado -de Horacio Quiroga- Había una vez una bandada de loros que vivía en el monte. De mañana temprano iban a comer choclos a la chacra, y de tarde comían naranjas. Hacían gran barullo con sus gritos, y tenían siempre un loro de centinela en los árboles más altos, para ver si venía alguien. Los loros son tan dañinos como la langosta, porque abren los choclos para picotearlos, los cuales, después se pudren con la lluvia. Y como al mismo tiempo los loros son ricos para comerlos guisados, los peones los cazaban a tiros. Un día un hombre bajó de un tiro a un loro centinela, el que cayó herido y peleó un buen rato antes de dejarse agarrar. El peón lo Llevó a la casa, para los hijos del patrón; los chicos lo curaron porque no tenía más que un ala rota. El loro se curó muy bien, y se amansó completamente. Se Llamaba Pedrito. Aprendió a dar la pata; le gustaba estar en el hombro de las personas y les hacía cosquillas en la oreja. Vivía suelto, y pasaba casi todo el día ...
En 4°B estamos aprendiendo las características de los cuentos maravillosos. Leímos “La princesa y los zapatos”. Luego, tuvimos que pensar nuestra propia versión, pero esta vez la que debía contar la historia era la protagonista del cuento original. Aquí va nuestro trabajo, ¡esperamos que les guste! “El misterio de los zapatos de Filomena” Había una vez, en un pueblo lejano, una princesa llamada Filomena, y Filomena…soy yo. Mis padres querían saber por qué todos los días yo pedía siete pares de zapatos y siempre terminaban rotos. Ellos hicieron una propuesta: aquel hombre que descubriera mi secreto ganaría muchas riquezas y se casaría conmigo. Al otro día llegaron los candidatos, pero ninguno pudo descubrir mi secreto porque yo les daba un vaso con agua para que se durmieran. Me hacía la amable para que no sospechen nada, hasta que llegó un campesino y les dijo a mis padres que iba a cumplir co...
Esto es sólo un ejemplo para que vean cómo sería una narración entre tigre y loro desde el punto de vista del tigre, que tiene que contar por qué lo terminó desplumando al loro Pedrito… Un día un loro vino volando hacia mi monte y me dijo -¡Buen día, tigre! -me dijo-¡La pata, Pedrito!… Y yo, con esta voz terriblemente ronca que tengo, le respondo amablemente: -¡Buen día! Y el me decía -¡Buen día, tigre! -repitió el loro-. ¡Rica, papa!… ¡rica, papa!… ¡rica papa!… Y decía tantas veces “¡rica papa!” que me dio mucha hambre. El loro se comenzó a burlar de mi. -¡Rico té con leche! -le dijo-. ¡Buen día, Pedrito!… ¿Quieres tomar té con leche conmigo, amigo tigre? Pero me puse furioso porque el loro se burlaba de mí y además, como yo tenía mucha hambre , se me antojo comerme al pájaro hablador. Así que le conteste: -¡Bueno! ¡Acércate un poco que soy sordo! Pero en realidad no soy sordo; solo quería que Pedrito se acercara mucho para agarrarlo de un zarpazo. Pe...